80 gramos de pan de molde sin corteza (unas 3 rebanadas aprox.)
2 huevos
1 diente de ajo
Un plato de leche entera
Un plato de harina para rebozar
Aceite de oliva virgen extra
2 latas grandes de tomate natural pelado
Una pizca de sal y una cucharadita de azúcar
Cómo hacer albóndigas con tomate para bebés
Primero haremos la salsa de tomate. Lo bueno es que puede prepararse en grandes cantidades y luego almacenarla en tarros para usarla otros días.
Abrimos la lata de tomates enteros pelados y quitamos el líquido, nos quedamos solo con la pulpa.
Ponemos en una cazuela unas 5 cucharadas de aceite a fuego medio. Echamos los tomates y los partimos a la mitad con ayuda de una cuchara de madera.
Reducimos el fuego y dejamos pochando hasta que reduzcan a la mitad de su tamaño, unos 30 minutos a fuego lento. Añadimos una cucharadita de azúcar para reducir la acidez y una pizca de sal.
Apartamos del fuego y reservamos para cuando estén listas las albóndigas.
Ahora haremos las albóndigas. Ponemos las rebanadas de pan de molde (sin la corteza) a remojar unos minutos en el plato de leche.
Junta en un bol grande la carne picada, los 2 huevos, el pan mojado en leche y el ajo machacado o muy picadito. Mezcla todo bien usando las manos.
Con la mezcla ve haciendo bolas (pequeñas o grandes, al gusto) y luego rebózalas con harina. Las dejamos en un plato a la espera de la sartén.
Las freímos en aceite de oliva virgen extra bien caliente. Sácalas cuando tengan un color dorado, unos 3 minutos suelen ser suficientes.
Pon las albóndigas en una cazuela con la salsa de tomate recién hecha. Calentamos a fuego medio unos 10 minutos hasta que quede una salsa de tomate ligeramente espesa (por la harina). ¡Y ya están listas! Asegúrate de que no queman por dentro antes de servirlas a tu bebé.